EL LADRÓN DE PALABRAS

Había una vez una biblioteca, una biblioteca especial, con un olor a madera húmeda y roída por el paso de los años, pero era una biblioteca.

Esta biblioteca no tenía muy buena fama, ya que se rumoreaba que los libros estaban incompletos. Pero no eran más que rumores, aunque en algún libro faltaba alguna esquina y otros estaban arrugados y estropeados por el uso frecuente de los lectores, no faltaban palabras en las frases.

A un grupo de trabajadores de la biblioteca se les ocurrió  organizar un concurso de microrrelatos.

Había unos requisitos para el concurso, como que el límite de las palabras totales en el escrito debían ser 300.

Una vez anunciado el concurso, empezaron a faltar algunas palabras: primero en un libro, luego en otro… Faltaban escasas horas para la presentación del concurso y la gente estaba ansiosa por saber quién sería el ganador. Ya está, había llegado el momento, habían anunciado el tercer y segundo puesto, solo quedaba el primero…cuando de pronto, apareció flotando como un copo de nieve, una hoja de papel que avanzaba lentamente hacia el suelo. No había firma pero era una historia que alguien quería presentar a un concurso.

La historia trataba de un fantasma que anteriormente era una persona pero se transformó en lo que actualmente era, ya que había caído en un hechizo al abrir un libro mágico. Lo único que le podía salvar era presentarse a un concurso de microrrelatos y si lo ganaba, volvería a ser una persona.

Contaron las palabras de la historia y efectivamente había 300. Igual que las palabras que faltaba en total en los libros. No había duda, las palabras desaparecían porque el fantasma las robaba de los libros, para poder librarse del hechizo.

Nicolás Escartín Rey

1º ESO, IES Lucas Mallada